del despertar en el balcón,
he visto entre tu preocupación
algo de vida queriendo salir.
He visto cómo arrugabas
el periódico de hoy
entre tus dedos empapados,
tus dedos que temblaban
apretando fuerte para que las letras
cayeran al suelo,
cayeran al suelo,
y cualquier policía
las pisotease.
He visto en tus ojos,
un grito de socorro,
y en tus labios,
una lágrima a la fuga.
Tu corbata de doble nudo
se hacía
triple
en tu garganta,
y los ruidos de la sobremesa
con su café,
te agitaban la respiración
como a un inocente
en el corredor
de
la
muerte.
He visto en un segundo
que no pertenecías
a este mundo.
Me visto en otro
y bajo a proponerte
entrar al mío.