El que observaba desde su ventana el mundo
con la ilusión de un infante,
con el amor de una madre.
¿Dónde se esconde el que en servilletas
escribía los más bellos versos?
El que no temía gritar y proclamar
que su corazón estaba a punto de estallar,
el que no temía ser el loco de su ciudad.
¿Dónde se esconde el pintor de la calle mayor?
El que llenaba de color las aceras y avenidas,
el que con un pincel creaba tierras
y las hacía conocidas.
¿Dónde se esconde el que retrataba
con la majestuosidad de mil amaneceres
al amor de su vida?
El que luego abrazaba su obra,
el que la sentía y con ella en uno se fundía.
¿Dónde se esconde el músico de los jardines?
El que con una simple nota
te sacaba del espacio y del tiempo,
el que hacía que los árboles
bailasen un vals con el viento.
¿Dónde se esconde el que componía de madrugada?
El que era despertado por un sueño
y necesitaba reconciliar al pentagrama con sus notas,
el que se desprendía de un trozo de alma en cada partitura.
¿Dónde se esconde el filósofo de las academias?
El que dialogaba mientras disfrutaba
de la grandeza del mundo,
el que te hacía dudar hasta de tu propia existencia.
¿Dónde se esconde el escritor, dónde el escultor,
dónde el orador,dónde el actor?
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
con el amor, la fantasía y el dolor,
con la ilusión, la pena y la emoción,
con la magia del corazón.
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
que al más allá se llevaron con ellos.
Esos poetas, esos pintores,
esos músicos, filósofos y escritores,
esos escultores, oradores y actores.
Esos que al mundo dejaron vacío,
y a sus corazones rebosantes de sentimientos
de sus ya lejanos amoríos.