Ven, dame la mano, princesa,
déjame hacerte viajar.
Ven, dame la mano, princesa,
huyamos de este mundo
en el que no terminamos de encajar.
Ven, dame la mano, princesa,
permíteme hacerte feliz de verdad.
Volemos alto, tan alto,
que ni las nubes
puedan pararnos los sueños.
Volemos allá donde el viento vaya
y el cielo es más azul,
allá donde las estrellas te iluminan con su luz.
Volemos a donde nadie nos conozca,
donde sólo seas princesa para mí
cada noche en nuestra cama
y cada vez que me pierda
en tus ojos de enamorada.
Ven, dame la mano, princesa,
volvemos a los parques de Tokio,
que te haré el más bello de los collares
con esas flores que tanto te gustan,
¡que no quede una sola mujer
sin envidiar tu belleza,
ni un solo hombre sin querer estar en mi lugar!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los desiertos de Arabia,
burlémonos de los cuarenta ladrones,
admiremos sus caras de asombro,
sus ojos repletos de lágrimas
y sus gritos de frustración
al saber que el mayor de los tesoros
me lo llevé yo al conocerte.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los puertos ingleses,
robemos un barco
y vivamos mil y una aventuras,
¡que hasta el mismísimo Barbanegra
tema pronunciar nuestros nombres
y se le encoja el alma
sólo de escuchar nuestra espada
cortar el aire de los fríos mares
que de la mano surcaremos!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a las calles de París,
juguemos al escondite
con el resto del universo,
que nadie nos siga la pista,
que seamos más veloces y perspicaces
que la sombra de Peter Pan
y que ni Campanilla nos sepa encontrar.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos hasta una góndola de Venecia,
allí mismo sonríeme
mientras te pido matrimonio
y salta conmigo,
y nada,
y ríe,
y baila en el agua,
siente conmigo, princesa,
las miradas de los que nos acusan de locos
mientras saboreas mis labios con los tuyos.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a donde menos te lo esperas,
volemos a donde nacen las ilusiones,
la magia y las emociones.
Primero iremos a Escocia,
a ver el cielo más azul como te prometí.
Después Nunca Jamás nos espera,
para volver a ser los piratas
más feroces de los 7 mares
y rescatar a los niños perdidos,
que yo los querré como si fueran míos.
Regresemos al tiovivo de Amèlie,
¡y adelante!
Su corcel la espera, princesa,
llega tarde a un baile, ¡y aún sin vestido!
No pasa nada, mi reina,
daremos vueltas aquí toda la noche,
y bailaremos con la Luna,
como a ti te gusta,
tú y yo contra el mundo,
y que nadie nos pare.
No hay comentarios:
Publicar un comentario