lunes, 28 de abril de 2014

Uno, dos y tres...

Uno, dos y tres...
eran los segundos 
que tardaba en respirar
y sentirte dentro de mí.

Uno, dos y tres...
eran los minutos 
en los que mi mente se perdía,
y allá lejos se fundía con la tuya.

Una, dos y tres...
eran las horas que llevaba
en aquel tren
con el mundo del revés.

Uno, dos y tres...
serán los días 
en los que te conviertas
en el diccionario de mi vida.

Uno, dos y tres...
serán las semanas que seguiré escuchándote 
desde el fondo de mi alma
cuando tenga que partir.

Uno, dos y tres...
serán los meses que lloraré 
si te suelto de la mano, 
hasta que me vuelvas a agarrar.

Uno, dos y tres...
serán los años
que tardaré en descubrir que nada vale la pena 
si no lleva tu firma.

Una, dos y tres...
serán las décadas que necesitaré 
para grabarte a fuego en mi corazón
y ser feliz para toda la eternidad.

Pero ni una, ni dos, ni tres,
podrán ser las vidas donde llegue
a amarte la mitad de lo que me amas tú.

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