eran los segundos
que tardaba en respirar
y sentirte dentro de mí.
Uno, dos y tres...
eran los minutos
en los que mi mente se perdía,
y allá lejos se fundía con la tuya.
Una, dos y tres...
eran las horas que llevaba
en aquel tren
con el mundo del revés.
con el mundo del revés.
Uno, dos y tres...
serán los días
en los que te conviertas
en el diccionario de mi vida.
Uno, dos y tres...
serán las semanas que seguiré escuchándote
desde el fondo de mi alma
cuando tenga que partir.
Uno, dos y tres...
serán los meses que lloraré
si te suelto de la mano,
hasta que me vuelvas a agarrar.
Uno, dos y tres...
serán los años
que tardaré en descubrir que nada vale la pena
si no lleva tu firma.
Una, dos y tres...
serán las décadas que necesitaré
para grabarte a fuego en mi corazón
y ser feliz para toda la eternidad.
Pero ni una, ni dos, ni tres,
podrán ser las vidas donde llegue
a amarte la mitad de lo que me amas tú.
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