domingo, 14 de julio de 2013

Odio ver tu corazón roto.

Odio ver tu corazón roto. Odio ver cómo te derrumbas y no me dejas ayudarte.
 Recuerdo con tristeza esos días, en los que tus ojos sólo transmitían alegría y paz. Ahora, los miro y veo cómo se vuelven más oscuros a medida que los cierras para huir de la realidad. 
Pero yo ya he pasado por ahí, puedo ayudarte, déjame. El mundo, muchas veces es injusto. A la gente que no se lo merece, le pasan cosas buenas. Y a los buenos les toca vivir infiernos. Pero piensa en el futuro y lo que traerá con él. 
Toda la alegría que está por venir te mostrará que tu corazón puede sanar. Pero, ¿cómo ibas a saberlo? Yo debería habértelo dicho, en vez de desmoronarme al ver que te fallaba y tu corazón se rompía. No hay una sola palabra en el mundo entero que pueda describir el dolor que recorre cada centímetro de mi cuerpo al verte decirme con la miraba: “Ya estoy muerta por dentro, dejadme estarlo por fuera también.”

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