Cuando sople
el viento,
pensaré en
ti.
Cuando
sonría un niño,
pensaré en
ti.
Cuando
vuelva el invierno,
y vuelva a
llover,
lloraré por
tu ausencia.
Por no saber
siempre valorarte,
por
rechazarte,
cuando sólo
querías amarme.
Por caminar,
cuando me pedías correr.
Que ya lo
decía Bécquer,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
esas… ¡no volverán!
Pero tú
siempre vas a estar,
me has dado
tanto…
y aun así
siempre quiero más.
Te quiero a
ti,
te quiero
conmigo,
te quiero a
mi lado
hoy, mañana
y siempre.
A lo mejor
San Agustín tenía razón
y tarde te
amé…
Qué bonito es soñar,
pensar que
caminaré de tu mano
toda la
eternidad hasta el acantilado.
Y qué
horrible es conocer el camino real,
donde lo
único recto que hay es la cruz.
Nuestras
miradas se cruzan,
tú me
sonríes con melancolía,
cómo me
asusta la idea
de no
encontrar de nuevo tus ojos,
los que tan
amada me hacen sentir…
No lo
soporto y bajo la vista.
Me tendré
que conformar
con los
recuerdos,
con el
primer día
y su abrazo
de acogida,
con el
último
y ese adiós
que se nos clava en el alma.
Porque la
despedida más dura
es la que te
deja sin respiración,
y no sabes
cuándo te soltará…
no sabes
cuándo volverá.
De verdad impresionante... Ojalá tuviera yo la capazidad de expresar mis sentimientos de esa forma. Se nota que sientes mucho por él...
ResponderEliminarCapacidad*
ResponderEliminarEs impresionante lo expresiva que eres y como sientes y también lo grande que llegas a ser.Un abrazo fuertisimo.
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