¿Recuerdas aquellos días,
cuando el amor corría por nuestras venas?
Nunca fui supersticioso,
pero cuando nuestras miradas se cruzaron
por primera vez un 13 de mayo,
no sólo se paró mi mundo,
no sólo cobró sentido toda mi vida,
sino que volví a ser un niño frágil.
Un niño que necesitaba los brazos de su madre,
porque tenía miedo,
porque sentía algo tan fuerte,
que no sabía describir.
Hoy vuelvo a tener miedo.
Vuelvo a tener miedo porque te has ido,
y no puedo robarte besos como
en aquella maravillosa primavera.
Porque ahora es invierno,
y siento frío sin tu presencia.
Y no te confundas,
mi mundo desde entonces
sigue parado por ti,
pero por mis venas,
ya no corre amor,
si cuando te marchaste,
las cortaste
y no te giraste
hasta que verificaste
que en mi cuerpo no quedaba una mísera gota,
de lo que en aquellos días
corría por nuestras venas,
de lo que aún inocentes poetas
osan llamar amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario