miércoles, 19 de marzo de 2014

Ensayo: Juan Salvador Gaviota

''Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento y el miedo y la ira son las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, y al desaparecer aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y libre.''
                                                           -Richard Bach, ''Juan Salvador Gaviota''-

A veces algo tan estúpido como el miedo nos impide conseguir lo que tanto queremos. Pero el problema no reside en nuestra falta de coraje, en nuestra carencia de arrojo, sino en nuestra obstinación con ser perfectos.
Pero qué es la perfección, sino la completa ausencia de error alguno... Ahí reside el dilema del ser humano; arriesgarse al fallo o mantenerse a un lado.
No somos quienes somos por lo que nos ha tocado vivir, somos quienes somos por el camino que vamos dejando tras nosotros a lo largo de nuestra vida.
El camino más bello, el más disfrutado, el más feliz pero sobre todo, el más vivido; es el camino por el que alguien se arriesgó y cometió un error. La vida está llena de errores, errores que necesitamos cometer, experiencias que debemos vivir, cosas que tirar en la mudanza para dejar espacio a las nuevas.
En ocasiones tenemos que lanzarnos a la vida, el miedo a fracasar sólo te corta las alas, te impide sentir el viento en la cara mientras surcas el cielo azul, mientras rozas las suaves nubes al volar.
No todos los errores tienen un buen descanso para los anuncios, pero todos tienen un gran final.
Cuando te quedas impasible ante las oportunidades de la vida, no sólo las pierdes a ellas, pierdes la ilusión, la esperanza, la fantasía, la locura, pierdes la felicidad.
El mundo va más allá del horizonte, tiene unos límites inimaginables. ¿Cómo esperas ver el sol si no conoces más que la niebla?
Atrévete a sentir, atrévete a llorar, atrévete a saber, atrévete a buscar, atrévete a vivir la libertad, no dejes que nada te impida seguir las corrientes de aire que intentan mover tu corazón.
Antes de poder correr, has tenido que caminar, y para ello, alguna que otra vez te has caído. Pero no te quedes ahí, vuela. Ya que todo es volar, si en el cielo se encuentra la verdadera felicidad.

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