martes, 25 de marzo de 2014

Utopías nocturnas

Cae la noche,
y mientras mis sábanas concluyen el día,
tú comienzas una nueva fantasía,
donde el Sol sale de nuevo en mi interior.

Aquí nos volvemos a encontrar,
como en cada noche,
como en cada sueño.

Tú me observas desde tu ventana,
y entre las cortinas
vuelvo a ver esos ojos esmeralda,
llamarme con la misma picardía de siempre.

Yo vuelvo a caer en tus embelecos
bañados en amor,
y me dirijo hacia ti,
mi mayor anhelo,
mi mayor perdición,
cual Ulises a las sirenas en su Odisea.

Cada paso que doy es un mundo,
un país conquistado,
una luna bajada a tus pies,
todo por mi ambición de estrecharte
de nuevo entre mis brazos.

Pero cuando creo estar a punto
de ganar mi cruzada,
cuando sólo unos escalones
me separan del cielo en el que estás,
ángel de mi corazón, tú desapareces,
y de la gran nube en la que te encontrabas,
ahora descienden meras gotas de lluvia.

Las mismas gotas que rozando mi piel,
despiertan a mis sábanas
para emprender otro execrable día sin ti,
hasta que te vuelva a divisar
entre las sombras del crepúsculo,
entre el fulgor de mis fantasías.

Hasta entonces, seguirás en mi mente,
ya que siempre te tengo presente.
Te retengo con fuerza
en mi corazón y pensamiento,
y si lo niego...
si lo niego te aseguro que miento.

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