Empezando por el final,
diré que necesitaba más clases de historia;
donde no se contaban las cabezas cortadas,
ni las tierras conquistadas
o las campesinas esclavizadas.
Necesitaba más clases de historia
donde enseñásemos los mares surcados
por reencontrarnos tras meses separados,
donde contradijésemos a Copérnico
y dijésemos que la Tierra
gira al rededor de tu mirada.
Necesitaba más clases de historia
donde recitar la Ilíada
coronarte como única Helena de Troya,
y perder mi reino mil veces,
si a cambio cada uno de tus besos
pasaba a ser mi patrimonio.
Necesitaba más clases
donde explicar a los chavales
que si bailaba contigo, la música sobraba,
que tú eras el más bello de los poemas
y el rostro que cualquier pintor
moriría por retratar.
Pero todo acabó antes de empezar,
y como en las clases de historia,
las que tú y yo siempre hemos odiado,
te cortaron la cabeza,
te desterraron de tu hogar
y te esclavizaron antes de poder volar.
Terminando por el principio,
diré que siempre serás la protagonista
de todas mis historias.
lunes, 24 de noviembre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
El tiovivo muerto
Aquí donde la vida
roza a la muerte,
roza a la muerte,
aquí donde se escondía
la ilusión de los niños,
la ilusión de los niños,
aquí donde nada importaba
durante unos minutos,
durante unos minutos,
aquí donde eras feliz,
aquí donde los sueños
se hacían realidad.
se hacían realidad.
Ahora vives tu sueño
de una noche de verano,
de una noche de verano,
mientras yo paso mis inviernos
entre pesadillas sin ti.
entre pesadillas sin ti.
Ya nadie monta en este tiovivo,
nadie elige la magia a la realidad,
nadie me acompaña en esta noche.
Así que observo con los ojos más tristes
y la sonrisa más rota,
al cielo mas gris,
al cielo mas gris,
tumbado y arropado
por las lágrimas
áureas
caídas
de los árboles.
áureas
caídas
de los árboles.
Él me contesta que un día vio ilusión,
gente que contaba en besos
gente que contaba en besos
y no en minutos, vio felicidad
y que ahora, en este tiovivo, todo está muerto.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Luto.
Los pájaros ya no cantan,
Ya no son nuestra banda sonora
cada mañana entre tus sabanas.
Ya no matan el silencio
cada vez que nos besamos.
No han muerto, solo guardan luto.
El viento ya no susurra tu nombre,
Ya no nos envuelve,
ni crea caricias en nuestros abrazos,
ya no te deja el pelo alborotado
mientras sonrío por nuestro Madrid.
No ha muerto, solo guarda luto.
La Luna ya no sabe a miel,
ya no tiene tu dulzura
impregnada en su nombre,
Ya no la siento nueva ni llena,
y algo me dice que la pintaste con senectud
en el vacío antes de marchar.
Ya no veo su reflejo en el lago
desde que perdió el alma,
y yo te perdí a ti.
No ha muerto, solo guarda luto.
Todos guardan luto desde que te fuiste,
menos yo, que aunque sigo triste,
me vuelvo a poner mi vestido amarillo
y desafío a la suerte del mundo entero
con mi mejor sonrisa por tu Madrid.
miércoles, 30 de julio de 2014
Vacío.
Vacío.
Y es que cuando te vas,
no me queda otra cosa.
Todo está en silencio,
ni el viento que susurraba
tu nombre acaricia mi piel,
ni la luna a la que le cantaba
pensando en ti aparece esta noche;
solo quedan las estrellas
formando un "te echo de menos"
entre constelaciones.
El vacío llena mi cama
y ya ni mis sábanas
huelen a tu perfume favorito.
Parece que el mundo se llama vacío
y sus apellidos son los nuestros,
consumados en un amor
consumados en un amor
que realmente nunca existió.
Parece que el mundo era tuyo y mío,
y ahora esta vacío.
Todo pasa a la velocidad de la luz,
y yo, pegada a tu recuerdo,
lo siento a la de la oscuridad.
Miro por última vez nuestra foto
del medallón de acero inoxidable,
el que tenía que resistir
tanto como nuestro amor,
y lo tiro al mar
intentando no recordarte,
porque me vuelve ese capricho
porque me vuelve ese capricho
de niña chica de tenerte,
de quererte,
porque sé que tu medallón está vacío,
porque quizás nunca se llenó del todo.
porque quizás nunca se llenó del todo.
lunes, 30 de junio de 2014
Aún.
Pero te fuiste, y no pudo ser.
Y miro aún los verdes prados,
esperando verte llegar por el horizonte,
como si volvieses a bajar del cielo
que un día te envolvió en ternura,
con un lazo de amor,
y te dejó en mi vida como un regalo.
Y cierro aún los ojos
desde la mecedora del porche
del que un día fue nuestro hogar.
Y veo esos preciosos niños
que íbamos a tener,
corriendo, saltando y siendo felices,
mientras tú y yo de la mano
sonreímos recordando
nuestros viajes en barco,
nuestras góndolas y nuestros tiovivos...
No puedo evitar llorar aún hoy
cuando miro nuestra última rosa,
tu último vestido,
los restos del té que se quedo frío
mientras te esperaba ese domingo de abril,
las últimas notas de nuestra canción favorita...
Y siento aún el viento,
e intento aún que me lleve lejos contigo,
pero sólo remueve la espina
que me clavaste al marchar.
Porque puede aún doler,
si eres tú a través del tiempo,
la que con tu mano me la arrancas,
si con ella te llevas mi corazón.
Si es que aún lo conservo.
Y miro aún los verdes prados,
esperando verte llegar por el horizonte,
como si volvieses a bajar del cielo
que un día te envolvió en ternura,
con un lazo de amor,
y te dejó en mi vida como un regalo.
Y cierro aún los ojos
desde la mecedora del porche
del que un día fue nuestro hogar.
Y veo esos preciosos niños
que íbamos a tener,
corriendo, saltando y siendo felices,
mientras tú y yo de la mano
sonreímos recordando
nuestros viajes en barco,
nuestras góndolas y nuestros tiovivos...
No puedo evitar llorar aún hoy
cuando miro nuestra última rosa,
tu último vestido,
los restos del té que se quedo frío
mientras te esperaba ese domingo de abril,
las últimas notas de nuestra canción favorita...
Y siento aún el viento,
e intento aún que me lleve lejos contigo,
pero sólo remueve la espina
que me clavaste al marchar.
Porque puede aún doler,
si eres tú a través del tiempo,
la que con tu mano me la arrancas,
si con ella te llevas mi corazón.
Si es que aún lo conservo.
jueves, 22 de mayo de 2014
El cofre del tesoro
¿Dónde se esconde el poeta del café de ayer?
El que observaba desde su ventana el mundo
con la ilusión de un infante,
con el amor de una madre.
¿Dónde se esconde el que en servilletas
escribía los más bellos versos?
El que no temía gritar y proclamar
que su corazón estaba a punto de estallar,
el que no temía ser el loco de su ciudad.
¿Dónde se esconde el pintor de la calle mayor?
El que llenaba de color las aceras y avenidas,
el que con un pincel creaba tierras
y las hacía conocidas.
¿Dónde se esconde el que retrataba
con la majestuosidad de mil amaneceres
al amor de su vida?
El que luego abrazaba su obra,
el que la sentía y con ella en uno se fundía.
¿Dónde se esconde el músico de los jardines?
El que con una simple nota
te sacaba del espacio y del tiempo,
el que hacía que los árboles
bailasen un vals con el viento.
¿Dónde se esconde el que componía de madrugada?
El que era despertado por un sueño
y necesitaba reconciliar al pentagrama con sus notas,
el que se desprendía de un trozo de alma en cada partitura.
¿Dónde se esconde el filósofo de las academias?
El que dialogaba mientras disfrutaba
de la grandeza del mundo,
el que te hacía dudar hasta de tu propia existencia.
¿Dónde se esconde el escritor, dónde el escultor,
dónde el orador,dónde el actor?
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
con el amor, la fantasía y el dolor,
con la ilusión, la pena y la emoción,
con la magia del corazón.
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
que al más allá se llevaron con ellos.
Esos poetas, esos pintores,
esos músicos, filósofos y escritores,
esos escultores, oradores y actores.
Esos que al mundo dejaron vacío,
y a sus corazones rebosantes de sentimientos
El que observaba desde su ventana el mundo
con la ilusión de un infante,
con el amor de una madre.
¿Dónde se esconde el que en servilletas
escribía los más bellos versos?
El que no temía gritar y proclamar
que su corazón estaba a punto de estallar,
el que no temía ser el loco de su ciudad.
¿Dónde se esconde el pintor de la calle mayor?
El que llenaba de color las aceras y avenidas,
el que con un pincel creaba tierras
y las hacía conocidas.
¿Dónde se esconde el que retrataba
con la majestuosidad de mil amaneceres
al amor de su vida?
El que luego abrazaba su obra,
el que la sentía y con ella en uno se fundía.
¿Dónde se esconde el músico de los jardines?
El que con una simple nota
te sacaba del espacio y del tiempo,
el que hacía que los árboles
bailasen un vals con el viento.
¿Dónde se esconde el que componía de madrugada?
El que era despertado por un sueño
y necesitaba reconciliar al pentagrama con sus notas,
el que se desprendía de un trozo de alma en cada partitura.
¿Dónde se esconde el filósofo de las academias?
El que dialogaba mientras disfrutaba
de la grandeza del mundo,
el que te hacía dudar hasta de tu propia existencia.
¿Dónde se esconde el escritor, dónde el escultor,
dónde el orador,dónde el actor?
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
con el amor, la fantasía y el dolor,
con la ilusión, la pena y la emoción,
con la magia del corazón.
¿Dónde escondieron el arte
que tanta falta hoy hace...?
Lo enterraron en un cofre,
que al más allá se llevaron con ellos.
Esos poetas, esos pintores,
esos músicos, filósofos y escritores,
esos escultores, oradores y actores.
Esos que al mundo dejaron vacío,
y a sus corazones rebosantes de sentimientos
de sus ya lejanos amoríos.
viernes, 9 de mayo de 2014
Mi princesa
Ven, dame la mano, princesa,
déjame hacerte viajar.
Ven, dame la mano, princesa,
huyamos de este mundo
en el que no terminamos de encajar.
Ven, dame la mano, princesa,
permíteme hacerte feliz de verdad.
Volemos alto, tan alto,
que ni las nubes
puedan pararnos los sueños.
Volemos allá donde el viento vaya
y el cielo es más azul,
allá donde las estrellas te iluminan con su luz.
Volemos a donde nadie nos conozca,
donde sólo seas princesa para mí
cada noche en nuestra cama
y cada vez que me pierda
en tus ojos de enamorada.
Ven, dame la mano, princesa,
volvemos a los parques de Tokio,
que te haré el más bello de los collares
con esas flores que tanto te gustan,
¡que no quede una sola mujer
sin envidiar tu belleza,
ni un solo hombre sin querer estar en mi lugar!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los desiertos de Arabia,
burlémonos de los cuarenta ladrones,
admiremos sus caras de asombro,
sus ojos repletos de lágrimas
y sus gritos de frustración
al saber que el mayor de los tesoros
me lo llevé yo al conocerte.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los puertos ingleses,
robemos un barco
y vivamos mil y una aventuras,
¡que hasta el mismísimo Barbanegra
tema pronunciar nuestros nombres
y se le encoja el alma
sólo de escuchar nuestra espada
cortar el aire de los fríos mares
que de la mano surcaremos!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a las calles de París,
juguemos al escondite
con el resto del universo,
que nadie nos siga la pista,
que seamos más veloces y perspicaces
que la sombra de Peter Pan
y que ni Campanilla nos sepa encontrar.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos hasta una góndola de Venecia,
allí mismo sonríeme
mientras te pido matrimonio
y salta conmigo,
y nada,
y ríe,
y baila en el agua,
siente conmigo, princesa,
las miradas de los que nos acusan de locos
mientras saboreas mis labios con los tuyos.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a donde menos te lo esperas,
volemos a donde nacen las ilusiones,
la magia y las emociones.
Primero iremos a Escocia,
a ver el cielo más azul como te prometí.
Después Nunca Jamás nos espera,
para volver a ser los piratas
más feroces de los 7 mares
y rescatar a los niños perdidos,
que yo los querré como si fueran míos.
Regresemos al tiovivo de Amèlie,
¡y adelante!
Su corcel la espera, princesa,
llega tarde a un baile, ¡y aún sin vestido!
No pasa nada, mi reina,
daremos vueltas aquí toda la noche,
y bailaremos con la Luna,
como a ti te gusta,
tú y yo contra el mundo,
y que nadie nos pare.
déjame hacerte viajar.
Ven, dame la mano, princesa,
huyamos de este mundo
en el que no terminamos de encajar.
Ven, dame la mano, princesa,
permíteme hacerte feliz de verdad.
Volemos alto, tan alto,
que ni las nubes
puedan pararnos los sueños.
Volemos allá donde el viento vaya
y el cielo es más azul,
allá donde las estrellas te iluminan con su luz.
Volemos a donde nadie nos conozca,
donde sólo seas princesa para mí
cada noche en nuestra cama
y cada vez que me pierda
en tus ojos de enamorada.
Ven, dame la mano, princesa,
volvemos a los parques de Tokio,
que te haré el más bello de los collares
con esas flores que tanto te gustan,
¡que no quede una sola mujer
sin envidiar tu belleza,
ni un solo hombre sin querer estar en mi lugar!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los desiertos de Arabia,
burlémonos de los cuarenta ladrones,
admiremos sus caras de asombro,
sus ojos repletos de lágrimas
y sus gritos de frustración
al saber que el mayor de los tesoros
me lo llevé yo al conocerte.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a los puertos ingleses,
robemos un barco
y vivamos mil y una aventuras,
¡que hasta el mismísimo Barbanegra
tema pronunciar nuestros nombres
y se le encoja el alma
sólo de escuchar nuestra espada
cortar el aire de los fríos mares
que de la mano surcaremos!
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a las calles de París,
juguemos al escondite
con el resto del universo,
que nadie nos siga la pista,
que seamos más veloces y perspicaces
que la sombra de Peter Pan
y que ni Campanilla nos sepa encontrar.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos hasta una góndola de Venecia,
allí mismo sonríeme
mientras te pido matrimonio
y salta conmigo,
y nada,
y ríe,
y baila en el agua,
siente conmigo, princesa,
las miradas de los que nos acusan de locos
mientras saboreas mis labios con los tuyos.
Ven, dame la mano, princesa,
volemos a donde menos te lo esperas,
volemos a donde nacen las ilusiones,
la magia y las emociones.
Primero iremos a Escocia,
a ver el cielo más azul como te prometí.
Después Nunca Jamás nos espera,
para volver a ser los piratas
más feroces de los 7 mares
y rescatar a los niños perdidos,
que yo los querré como si fueran míos.
Regresemos al tiovivo de Amèlie,
¡y adelante!
Su corcel la espera, princesa,
llega tarde a un baile, ¡y aún sin vestido!
No pasa nada, mi reina,
daremos vueltas aquí toda la noche,
y bailaremos con la Luna,
como a ti te gusta,
tú y yo contra el mundo,
y que nadie nos pare.
sábado, 3 de mayo de 2014
Locuras de adolescente
Serán locuras de adolescente,
desvaríos de una pobre inocente,
pero te siento muy dentro de mí,
tu llamada lleva mi nombre,
y me da miedo contestar.
Serán locuras de adolescente,
amoríos pasajeros de abril,
pero qué casualidad,
que me enamoré de ti.
Serán locuras de adolescente,
algo incongruente,
simples venazos,
pero que me hacen buscar tus brazos.
Serán locuras de adolescente,
susurros en mi cabeza,
fuego en mi corazón,
que si no los escucho
y no lo siento, me volverán loca.
Serán locuras de adolescente,
pero ni para mí eso suena convincente.
desvaríos de una pobre inocente,
pero te siento muy dentro de mí,
tu llamada lleva mi nombre,
y me da miedo contestar.
Serán locuras de adolescente,
amoríos pasajeros de abril,
pero qué casualidad,
que me enamoré de ti.
Serán locuras de adolescente,
algo incongruente,
simples venazos,
pero que me hacen buscar tus brazos.
Serán locuras de adolescente,
susurros en mi cabeza,
fuego en mi corazón,
que si no los escucho
y no lo siento, me volverán loca.
Serán locuras de adolescente,
pero ni para mí eso suena convincente.
lunes, 28 de abril de 2014
Uno, dos y tres...
Uno, dos y tres...
eran los segundos
que tardaba en respirar
y sentirte dentro de mí.
Uno, dos y tres...
eran los minutos
en los que mi mente se perdía,
y allá lejos se fundía con la tuya.
Una, dos y tres...
eran las horas que llevaba
en aquel tren
con el mundo del revés.
con el mundo del revés.
Uno, dos y tres...
serán los días
en los que te conviertas
en el diccionario de mi vida.
Uno, dos y tres...
serán las semanas que seguiré escuchándote
desde el fondo de mi alma
cuando tenga que partir.
Uno, dos y tres...
serán los meses que lloraré
si te suelto de la mano,
hasta que me vuelvas a agarrar.
Uno, dos y tres...
serán los años
que tardaré en descubrir que nada vale la pena
si no lleva tu firma.
Una, dos y tres...
serán las décadas que necesitaré
para grabarte a fuego en mi corazón
y ser feliz para toda la eternidad.
Pero ni una, ni dos, ni tres,
podrán ser las vidas donde llegue
a amarte la mitad de lo que me amas tú.
domingo, 27 de abril de 2014
Arde, Troya
Arde mi Troya, arde.
Arde mi Troya, todo por ti.
Arde mi Troya, aviva el fuego de mi interior.
Arde ciudad majestad, para iluminarte.
El incendio no me deja respirar,
las llamas me abrasan la piel,
pero Troya, ¡mi Troya!
Arde, si es el único modo
de que veas mi amor.
Te conozco desde tu más tierna infancia,
te llevé de la mano en tus primeros pasos,
aunque no me vieses,
estuve siempre ahí.
Te vi reír, y te vi llorar.
Todo entre los muros de Troya,
la misma que ya se consume.
Pero no sufras por Troya,
¿no lo ves?
De sus cenizas resurgirá tu reino.
¿No lo ves?
De sus cenizas renacerá el amor.
¿No lo ves?
Mi Troya no arde ya.
No hagas que haya valido la pena,
haz que el ardor de Troya, mi Troya,
haya valido la alegría.
Te guiaré por los caminos,
para que sepas
dónde construir mi nuevo reino.
Te diré qué comer,
y de qué agua beber.
Tu cierra los ojos,
déjame actuar,
confía en el rey caído de Troya.
Arde mi Troya, todo por ti.
Arde mi Troya, aviva el fuego de mi interior.
Arde ciudad majestad, para iluminarte.
El incendio no me deja respirar,
las llamas me abrasan la piel,
pero Troya, ¡mi Troya!
Arde, si es el único modo
de que veas mi amor.
Te conozco desde tu más tierna infancia,
te llevé de la mano en tus primeros pasos,
aunque no me vieses,
estuve siempre ahí.
Te vi reír, y te vi llorar.
Todo entre los muros de Troya,
la misma que ya se consume.
Pero no sufras por Troya,
¿no lo ves?
De sus cenizas resurgirá tu reino.
¿No lo ves?
De sus cenizas renacerá el amor.
¿No lo ves?
Mi Troya no arde ya.
No hagas que haya valido la pena,
haz que el ardor de Troya, mi Troya,
haya valido la alegría.
Te guiaré por los caminos,
para que sepas
dónde construir mi nuevo reino.
Te diré qué comer,
y de qué agua beber.
Tu cierra los ojos,
déjame actuar,
confía en el rey caído de Troya.
jueves, 24 de abril de 2014
Ese adiós, nuestra despedida
Cuando sople
el viento,
pensaré en
ti.
Cuando
sonría un niño,
pensaré en
ti.
Cuando
vuelva el invierno,
y vuelva a
llover,
lloraré por
tu ausencia.
Por no saber
siempre valorarte,
por
rechazarte,
cuando sólo
querías amarme.
Por caminar,
cuando me pedías correr.
Que ya lo
decía Bécquer,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
esas… ¡no volverán!
Pero tú
siempre vas a estar,
me has dado
tanto…
y aun así
siempre quiero más.
Te quiero a
ti,
te quiero
conmigo,
te quiero a
mi lado
hoy, mañana
y siempre.
A lo mejor
San Agustín tenía razón
y tarde te
amé…
Qué bonito es soñar,
pensar que
caminaré de tu mano
toda la
eternidad hasta el acantilado.
Y qué
horrible es conocer el camino real,
donde lo
único recto que hay es la cruz.
Nuestras
miradas se cruzan,
tú me
sonríes con melancolía,
cómo me
asusta la idea
de no
encontrar de nuevo tus ojos,
los que tan
amada me hacen sentir…
No lo
soporto y bajo la vista.
Me tendré
que conformar
con los
recuerdos,
con el
primer día
y su abrazo
de acogida,
con el
último
y ese adiós
que se nos clava en el alma.
Porque la
despedida más dura
es la que te
deja sin respiración,
y no sabes
cuándo te soltará…
no sabes
cuándo volverá.miércoles, 23 de abril de 2014
Cuando te enamoras
Cuando te enamoras,
descubres millones de sensaciones,
descubres que millones de cosas
no son lo que parecen.
descubres millones de sensaciones,
descubres que millones de cosas
no son lo que parecen.
Cuando te enamoras,
descubres que el sol sale por una razón,
con una misión y cada día
lucha por mantenerse allí arriba.
descubres que el sol sale por una razón,
con una misión y cada día
lucha por mantenerse allí arriba.
Cuando te enamoras,
comprendes que cada sonrisa
vive por alguien
y cuando se va,
también tiene un nombre detrás.
comprendes que cada sonrisa
vive por alguien
y cuando se va,
también tiene un nombre detrás.
Cuando te enamoras,
aprendes que la mejor manera
de aprovechar el tiempo,
es con esa persona especial y que así,
las horas parecen segundos.
aprendes que la mejor manera
de aprovechar el tiempo,
es con esa persona especial y que así,
las horas parecen segundos.
Cuando te enamoras,
ves que el mundo va más allá
de nuestra superficialidad,
todo es mas humano,
sin odio ni rencor.
ves que el mundo va más allá
de nuestra superficialidad,
todo es mas humano,
sin odio ni rencor.
Cuando te enamoras,
entiendes el significado
de los "siempres" de Snape
y de los "juntos" de la Chica en llamas.
entiendes el significado
de los "siempres" de Snape
y de los "juntos" de la Chica en llamas.
Cuando te enamoras,
pasas a tener una visión de la perfección
con nombre y apellidos,
y no la cambiarías por nada ni por nadie.
pasas a tener una visión de la perfección
con nombre y apellidos,
y no la cambiarías por nada ni por nadie.
Cuando te enamoras,
aprendes a volar con los pies en la tierra,
con tu alma a años luz en el cielo.
aprendes a volar con los pies en la tierra,
con tu alma a años luz en el cielo.
Cuando te enamoras,
te haces fuerte, para proteger tu tesoro,
como Smaug la piedra del arca,
el corazón de la montaña...
Como un niño su chupete.
te haces fuerte, para proteger tu tesoro,
como Smaug la piedra del arca,
el corazón de la montaña...
Como un niño su chupete.
Cuando te enamoras,
das gracias por cada segundo de vida,
por cada inspiración.
das gracias por cada segundo de vida,
por cada inspiración.
Cuando te enamoras,
descubres que Juana la loca,
no estaba tan loca.
descubres que Juana la loca,
no estaba tan loca.
Cuando te enamoras,
te transformas en poeta,
porque... ¿qué es el poeta?
Sino un hombre enamorado,
con el deseo del ser amado.
te transformas en poeta,
porque... ¿qué es el poeta?
Sino un hombre enamorado,
con el deseo del ser amado.
lunes, 31 de marzo de 2014
La magia del universo.
Eres la única que me hace escribir.
Si cojo un lápiz y un papel,
es porque susurran tu nombre
y evocan recuerdos con tu firma.
Mi inspiración..
por llamarlo de alguna forma.
Mi musa...
si quisieras que fuera tu poeta.
Un árbol no crece igual
de noche que de día,
de noche que de día,
y tú ahora
no eres la estrella fugaz que me guía,
si no el Sol de mis amaneceres.
no eres la estrella fugaz que me guía,
si no el Sol de mis amaneceres.
De esos amaneceres
que observo desde la cama,
con un té caliente de aroma natural,
y un sigilo con esencia animal,
por miedo a despertar a la Luna.
que observo desde la cama,
con un té caliente de aroma natural,
y un sigilo con esencia animal,
por miedo a despertar a la Luna.
Será la magia del universo,
no lo sé,
la que te permite,
mientras me das calor
a través de la ventana,
endulzar cada gota de mi infusión,
todo en armonía.
no lo sé,
la que te permite,
mientras me das calor
a través de la ventana,
endulzar cada gota de mi infusión,
todo en armonía.
Será la magia del universo,
no lo sé,
la que hace que te vea
en la sonrisa de cada infante
y a la vez en cada uno de sus llantos,
todo como una cadencia perfecta.
no lo sé,
la que hace que te vea
en la sonrisa de cada infante
y a la vez en cada uno de sus llantos,
todo como una cadencia perfecta.
Será la magia del universo,
no lo sé,
la que concede a mi pluma
el poder de gritar,
cuando mi interior guarda luto
en el silencio más sepulcral,
todo en equilibrio.
no lo sé,
la que concede a mi pluma
el poder de gritar,
cuando mi interior guarda luto
en el silencio más sepulcral,
todo en equilibrio.
Será la magia del universo,
no lo sé...
Sólo sé que si desaparecieras de mi corazón,
ese día enterraría mis poemas,
quemaría mis papeles
y rompería mis lápices.
no lo sé...
Sólo sé que si desaparecieras de mi corazón,
ese día enterraría mis poemas,
quemaría mis papeles
y rompería mis lápices.
Ese día la magia colgaría su capa,
partiría su varita y se haría mortal.
partiría su varita y se haría mortal.
domingo, 30 de marzo de 2014
Una dirección sin remite.
¿Y qué si hoy no puedo sonreír?
¿Y qué si hoy lo único que le puedo
lanzar al mundo es un grito?
Un grito de dolor,
de esos que cuando se acaban,
ni el viento se atreve a susurrar de nuevo.
¿Y qué si hoy lo único que le puedo
lanzar al mundo es un grito?
Un grito de dolor,
de esos que cuando se acaban,
ni el viento se atreve a susurrar de nuevo.
¿Y qué si hoy tengo que llorar?
Echar fuera todo
Echar fuera todo
lo que me come por dentro,
más rápido que la luz,
más corrosivo que la bilis,
más dañino que tu sonrisa
más rápido que la luz,
más corrosivo que la bilis,
más dañino que tu sonrisa
después de cada beso.
Aún no es el momento,
aún no puedo bailar bajo la lluvia,
aún no puedo cantar en las aceras.
aún no puedo bailar bajo la lluvia,
aún no puedo cantar en las aceras.
Pero tranquilo,
no desesperes,
todo llega.
Y de repente,
Y de repente,
en el momento más insospechado,
como cuando nos conocimos,
como cuando nos conocimos,
sonreiré al mundo.
Y seguirá lloviendo,
pero yo estaré bailando mi mejor vals,
cantando mi mejor sonata.
pero yo estaré bailando mi mejor vals,
cantando mi mejor sonata.
Y seguiré llorando, pero las lágrimas
que se confundan en la lluvia
ya no serán de tristeza,
serán las de alegría,
las que se fueron contigo de viaje,
aquel domingo de diciembre
y que han vuelto sin ti,
pero con una postal de recuerdo
y una dirección sin remite.
serán las de alegría,
las que se fueron contigo de viaje,
aquel domingo de diciembre
y que han vuelto sin ti,
pero con una postal de recuerdo
y una dirección sin remite.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Corrientes de amor.
¿Recuerdas aquellos días,
cuando el amor corría por nuestras venas?
Nunca fui supersticioso,
pero cuando nuestras miradas se cruzaron
por primera vez un 13 de mayo,
no sólo se paró mi mundo,
no sólo cobró sentido toda mi vida,
sino que volví a ser un niño frágil.
Un niño que necesitaba los brazos de su madre,
porque tenía miedo,
porque sentía algo tan fuerte,
que no sabía describir.
Hoy vuelvo a tener miedo.
Vuelvo a tener miedo porque te has ido,
y no puedo robarte besos como
en aquella maravillosa primavera.
Porque ahora es invierno,
y siento frío sin tu presencia.
Y no te confundas,
mi mundo desde entonces
sigue parado por ti,
pero por mis venas,
ya no corre amor,
si cuando te marchaste,
las cortaste
y no te giraste
hasta que verificaste
que en mi cuerpo no quedaba una mísera gota,
de lo que en aquellos días
corría por nuestras venas,
de lo que aún inocentes poetas
osan llamar amor.
cuando el amor corría por nuestras venas?
Nunca fui supersticioso,
pero cuando nuestras miradas se cruzaron
por primera vez un 13 de mayo,
no sólo se paró mi mundo,
no sólo cobró sentido toda mi vida,
sino que volví a ser un niño frágil.
Un niño que necesitaba los brazos de su madre,
porque tenía miedo,
porque sentía algo tan fuerte,
que no sabía describir.
Hoy vuelvo a tener miedo.
Vuelvo a tener miedo porque te has ido,
y no puedo robarte besos como
en aquella maravillosa primavera.
Porque ahora es invierno,
y siento frío sin tu presencia.
Y no te confundas,
mi mundo desde entonces
sigue parado por ti,
pero por mis venas,
ya no corre amor,
si cuando te marchaste,
las cortaste
y no te giraste
hasta que verificaste
que en mi cuerpo no quedaba una mísera gota,
de lo que en aquellos días
corría por nuestras venas,
de lo que aún inocentes poetas
osan llamar amor.
martes, 25 de marzo de 2014
Utopías nocturnas
Cae la noche,
y mientras mis sábanas concluyen el día,
tú comienzas una nueva fantasía,
donde el Sol sale de nuevo en mi interior.
Aquí nos volvemos a encontrar,
como en cada noche,
como en cada sueño.
Tú me observas desde tu ventana,
y entre las cortinas
vuelvo a ver esos ojos esmeralda,
llamarme con la misma picardía de siempre.
Yo vuelvo a caer en tus embelecos
bañados en amor,
y me dirijo hacia ti,
mi mayor anhelo,
mi mayor perdición,
cual Ulises a las sirenas en su Odisea.
Cada paso que doy es un mundo,
un país conquistado,
una luna bajada a tus pies,
todo por mi ambición de estrecharte
de nuevo entre mis brazos.
Pero cuando creo estar a punto
de ganar mi cruzada,
cuando sólo unos escalones
me separan del cielo en el que estás,
ángel de mi corazón, tú desapareces,
y de la gran nube en la que te encontrabas,
ahora descienden meras gotas de lluvia.
Las mismas gotas que rozando mi piel,
despiertan a mis sábanas
para emprender otro execrable día sin ti,
hasta que te vuelva a divisar
entre las sombras del crepúsculo,
entre el fulgor de mis fantasías.
Hasta entonces, seguirás en mi mente,
ya que siempre te tengo presente.
Te retengo con fuerza
en mi corazón y pensamiento,
y si lo niego...
si lo niego te aseguro que miento.
y mientras mis sábanas concluyen el día,
tú comienzas una nueva fantasía,
donde el Sol sale de nuevo en mi interior.
Aquí nos volvemos a encontrar,
como en cada noche,
como en cada sueño.
Tú me observas desde tu ventana,
y entre las cortinas
vuelvo a ver esos ojos esmeralda,
llamarme con la misma picardía de siempre.
Yo vuelvo a caer en tus embelecos
bañados en amor,
y me dirijo hacia ti,
mi mayor anhelo,
mi mayor perdición,
cual Ulises a las sirenas en su Odisea.
Cada paso que doy es un mundo,
un país conquistado,
una luna bajada a tus pies,
todo por mi ambición de estrecharte
de nuevo entre mis brazos.
Pero cuando creo estar a punto
de ganar mi cruzada,
cuando sólo unos escalones
me separan del cielo en el que estás,
ángel de mi corazón, tú desapareces,
y de la gran nube en la que te encontrabas,
ahora descienden meras gotas de lluvia.
Las mismas gotas que rozando mi piel,
despiertan a mis sábanas
para emprender otro execrable día sin ti,
hasta que te vuelva a divisar
entre las sombras del crepúsculo,
entre el fulgor de mis fantasías.
Hasta entonces, seguirás en mi mente,
ya que siempre te tengo presente.
Te retengo con fuerza
en mi corazón y pensamiento,
y si lo niego...
si lo niego te aseguro que miento.
lunes, 24 de marzo de 2014
Olores de primavera
Hoy mi clase olía a ti,
y al cruzar el umbral
de tan austero y frío portal,
una ola de calor
recorría todo mi cuerpo.
Hoy mi clase olía a ti
y cada vez de respiraba,
miles de caricias volvían
a rozar mi piel.
Hoy mi clase olía a ti,
y sin quererlo,
cerraba los ojos,
para volver a nuestras calles de París,
y volar de tu mano hasta llegar al Sol,
hasta fundirnos en él.
Hoy mi clase olía a ti,
y volvía a vivir
cada segundo a tu lado,
volvía a luchar por tu amor.
Hoy mi clase olía a ti,
hoy mis labios sabían a ti,
hoy el viento susurraba tu nombre,
hoy y siempre, vives en mi alma.
y al cruzar el umbral
de tan austero y frío portal,
una ola de calor
recorría todo mi cuerpo.
Hoy mi clase olía a ti
y cada vez de respiraba,
miles de caricias volvían
a rozar mi piel.
Hoy mi clase olía a ti,
y sin quererlo,
cerraba los ojos,
para volver a nuestras calles de París,
y volar de tu mano hasta llegar al Sol,
hasta fundirnos en él.
Hoy mi clase olía a ti,
y volvía a vivir
cada segundo a tu lado,
volvía a luchar por tu amor.
Hoy mi clase olía a ti,
hoy mis labios sabían a ti,
hoy el viento susurraba tu nombre,
hoy y siempre, vives en mi alma.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Ensayo: Juan Salvador Gaviota
''Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento y el miedo y la ira son las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, y al desaparecer aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y libre.''
-Richard Bach, ''Juan Salvador Gaviota''-
A veces algo tan estúpido como el miedo nos impide conseguir lo que tanto queremos. Pero el problema no reside en nuestra falta de coraje, en nuestra carencia de arrojo, sino en nuestra obstinación con ser perfectos.
Pero qué es la perfección, sino la completa ausencia de error alguno... Ahí reside el dilema del ser humano; arriesgarse al fallo o mantenerse a un lado.
No somos quienes somos por lo que nos ha tocado vivir, somos quienes somos por el camino que vamos dejando tras nosotros a lo largo de nuestra vida.
El camino más bello, el más disfrutado, el más feliz pero sobre todo, el más vivido; es el camino por el que alguien se arriesgó y cometió un error. La vida está llena de errores, errores que necesitamos cometer, experiencias que debemos vivir, cosas que tirar en la mudanza para dejar espacio a las nuevas.
En ocasiones tenemos que lanzarnos a la vida, el miedo a fracasar sólo te corta las alas, te impide sentir el viento en la cara mientras surcas el cielo azul, mientras rozas las suaves nubes al volar.
No todos los errores tienen un buen descanso para los anuncios, pero todos tienen un gran final.
Cuando te quedas impasible ante las oportunidades de la vida, no sólo las pierdes a ellas, pierdes la ilusión, la esperanza, la fantasía, la locura, pierdes la felicidad.
El mundo va más allá del horizonte, tiene unos límites inimaginables. ¿Cómo esperas ver el sol si no conoces más que la niebla?
Atrévete a sentir, atrévete a llorar, atrévete a saber, atrévete a buscar, atrévete a vivir la libertad, no dejes que nada te impida seguir las corrientes de aire que intentan mover tu corazón.
Antes de poder correr, has tenido que caminar, y para ello, alguna que otra vez te has caído. Pero no te quedes ahí, vuela. Ya que todo es volar, si en el cielo se encuentra la verdadera felicidad.
domingo, 5 de enero de 2014
La Luciérnaga
Noté la helada nieve acariciando mi mejilla y sentí frío.
Desperté en un inmenso y precioso bosque nevado. Era de noche y no podía ver nada.
Me incorporé y vi una luciérnaga volando a mi alrededor. Sólo se veía su luz, alumbrando en la inmensa oscuridad. Al principio, volaba en círculos, dejándome desconcertado. Me cansé de no entender nada y desistí, estaba solo, helado y tan perdido que no quería más problemas, aunque en aquél estaba mi solución y era la única posible.
Intenté caminar en busca de una salida o algo de claridad, pero en cuanto di dos pasos me tropecé y caí a la nieve. En aquel momento, la luciérnaga se posó en mi mano. Me quedé observándola y de no ser porque era un simple insecto, diría que ella hacía lo mismo, con la intención de decirme algo.
Entonces alzó el vuelo y desapareció en lo más profundo de aquel bosque, sin darme tiempo a seguirla. Sentí miedo, pensé que me quedaría en aquella tortura eternamente. Cerré los ojos todo lo fuerte que pude, deseando desaparecer y empecé a llorar. Cuando la primera lágrima se desvaneció en la nieve, cientos de luces aparecieron, como las estrellas de una noche de verano, colgando de los enormes árboles nevados.
Tan altos eran que cubrían el cielo y por eso no se veía nada.
Comencé a dar vueltas sobre mí mismo, asombrado por la belleza del lugar. No podía creer que había estado allí todo el tiempo. Decidí explorar el sitio y buscar la luciérnaga, algo me decía que le debía una.
Cuando me acerqué al árbol más próximo vi que no eran simples luces, si no cientos de luciérnagas, colocadas para iluminar mi camino.
Antes de poder reaccionar, todo el bosque empezó a temblar y se derrumbó como si de un muro se tratase.
Mi madre me despertó diciendo que era la mañana de Navidad, que bajase a desayunar. Me vestí y salí corriendo de casa. Recorrí cada calle, cada barrio de la ciudad escribiendo en muros y pegando carteles que ponían: "AL MUNDO LE FALTA LUZ, TÚ PUEDES PONERLA."
Desperté en un inmenso y precioso bosque nevado. Era de noche y no podía ver nada.
Me incorporé y vi una luciérnaga volando a mi alrededor. Sólo se veía su luz, alumbrando en la inmensa oscuridad. Al principio, volaba en círculos, dejándome desconcertado. Me cansé de no entender nada y desistí, estaba solo, helado y tan perdido que no quería más problemas, aunque en aquél estaba mi solución y era la única posible.
Intenté caminar en busca de una salida o algo de claridad, pero en cuanto di dos pasos me tropecé y caí a la nieve. En aquel momento, la luciérnaga se posó en mi mano. Me quedé observándola y de no ser porque era un simple insecto, diría que ella hacía lo mismo, con la intención de decirme algo.
Entonces alzó el vuelo y desapareció en lo más profundo de aquel bosque, sin darme tiempo a seguirla. Sentí miedo, pensé que me quedaría en aquella tortura eternamente. Cerré los ojos todo lo fuerte que pude, deseando desaparecer y empecé a llorar. Cuando la primera lágrima se desvaneció en la nieve, cientos de luces aparecieron, como las estrellas de una noche de verano, colgando de los enormes árboles nevados.
Tan altos eran que cubrían el cielo y por eso no se veía nada.
Comencé a dar vueltas sobre mí mismo, asombrado por la belleza del lugar. No podía creer que había estado allí todo el tiempo. Decidí explorar el sitio y buscar la luciérnaga, algo me decía que le debía una.
Cuando me acerqué al árbol más próximo vi que no eran simples luces, si no cientos de luciérnagas, colocadas para iluminar mi camino.
Antes de poder reaccionar, todo el bosque empezó a temblar y se derrumbó como si de un muro se tratase.
Mi madre me despertó diciendo que era la mañana de Navidad, que bajase a desayunar. Me vestí y salí corriendo de casa. Recorrí cada calle, cada barrio de la ciudad escribiendo en muros y pegando carteles que ponían: "AL MUNDO LE FALTA LUZ, TÚ PUEDES PONERLA."
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